Fundamentos de movilidad urbana en bici: ser visible, ser previsible y anticipar lo imprevisto.
Publicada en soats-enlinea.org con propósito educativo. El contenido está centrado exclusivamente en la seguridad del ciclista urbano y no ofrece servicios ni referencias a empresas.
Todos los demás consejos derivan de estos cuatro. Si los interiorizas, el resto fluye naturalmente.
Luces blancas adelante, rojas atrás. Ropa clara o reflectante al anochecer. Ocupa tu lugar en el carril con seguridad, no pegado a los autos estacionados.
Señaliza giros con el brazo estirado con antelación. Circula siempre en el sentido del tránsito. Mantén una línea estable sin zigzaguear.
No asumas que los conductores te ven. Ante la duda, reduce velocidad. Contacto visual antes de cruzar intersecciones.
Observa lo que ocurre dos o tres autos delante, no solo el inmediato. Un freno lejano puede cambiar tu ruta en segundos.
Los gestos claros comunican intenciones a conductores y otros usuarios de la vía.
Brazo izquierdo estirado horizontalmente hacia el lado.
Brazo derecho estirado hacia el lado, o brazo izquierdo en ángulo hacia arriba.
Brazo estirado hacia abajo con la palma hacia atrás.
Brazo apuntando hacia el obstáculo (pozo, vidrio, rama) para avisar a quien viene detrás.
Identificarlos por adelantado te permite adelantarte a ellos.
La causa número uno de caídas en ciudad. Alguien abre la puerta sin mirar y te empuja al tráfico.
Un vehículo que te rebasa y gira a la derecha inmediatamente después te corta el paso.
Los autos que salen marcha atrás no siempre ven a un ciclista que circula por la derecha.
Desde tu perspectiva son más difíciles de ver que desde un auto, porque vas más cerca del borde.
Si la rejilla tiene ranuras paralelas a tu dirección, la rueda puede caer dentro.
Un minuto antes de salir te ahorra problemas en ruta. Toca cada punto cuando lo revises.
Bien ajustado, horizontal, con correa firme bajo la barbilla. Reemplazarlo si recibió un golpe.
Blanca delante, roja detrás. Con baterías cargadas o recargables revisadas.
Colores claros o reflectantes al anochecer. Un brazalete reflectante es suficiente para mejorar mucho la visibilidad.
Mejoran el agarre y protegen las manos en caídas menores.
Choque contra una puerta de auto estacionado que se abre sin mirar al ciclista.
Carril separado del tráfico general destinado a la circulación de bicicletas.
Zona que el conductor de un vehículo no ve por los espejos ni directamente.
Circular muy cerca detrás de un vehículo grande. Expone al ciclista a frenadas imprevistas.
Gestos con el brazo para comunicar intenciones al resto de usuarios de la vía.
Suma del tiempo de reacción más la distancia que recorre el vehículo mientras frena.